El JardínEl Jardín

El Jardín es el lugar más refinado de la casa, es sorprendentemente mágico, una mezcla de patio arábigo andaluz con recuerdos del carmen granadino y del jardín romántico, donde la vegetación exuberante, unos frondosos alcornoques y arriates, palmeras, pinos y otras plantas ornamentales, se une al fragor y al rumor de las fuentes; en especial la precioso fuente central, octogonal, que perteneció a una casa granadina en la que vivió la emperatriz Eugenia de Montijo, al igual que unas columnas que adornan el patio. Completan la sensualidad y belleza del lugar la presencia de pavos reales que pasean orgullosos desplegando su bello plumaje.

Y, como fondo, la fachada principal, elegante, estructurada a partir de la puerta de la entrada, recercada con piedra, convirtiéndose en eje del resto de los huecos. A ambos lados de la puerta se distribuyen las ventanas, protegidas por sólida rejería, muy original al adoptar la forma semicircular con la cubierta cónica o guardapolvos, muy andaluza.

El JardínEn la primera planta se abren balcones, adornados con finas molduras de in fluencia historicista y protegidos por bellas barandas de hierro. Las ventanas de la fachada lateral se alinean en las dos plantas formando ejes de marcada horizontalidad, con la particularidad de las rejas semicirculares. Los tejados de la casa principal y del resto de edificaciones se resuelven a dos aguas, utilizando la tradicional teja árabe. Este encantador jardín se viste y engalana en las mañanas soleadas de invierno y en las frescas noches de verano (está disponible durante todo el año) para acoger con exquisitez y elegancia las más variadas celebraciones, convirtiéndose, sin duda, en un lugar incompatible, haciendo del acto algo único y singular.